Contra las cuerdas

El humo ató todos los sueños sin hacer ruido.
Para empañar los cristales con el vaho de los ángeles
vino esta madrugada,
para suicidar los restos de humedades que quedaron olvidados
en la almohada.
El humo ató todos los sueños sin hacer ruido.
Para empañar los cristales con el vaho de los ángeles
vino esta madrugada,
para suicidar los restos de humedades que quedaron olvidados
en la almohada.
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